Quizás no cambiemos el mundo...
Desde siempre me ha gustado leer el periódico y ver las noticias, parecería algo bastante anticuado y poco juvenil; es sólo que mi personalidad así lo pide.
Recuerdo, no hace mucho tiempo, que dejé de ver las noticias y de interesarme por el mundo, comenzé a tener más interés por el mío, porque sentía impotencia ante tanta violencia, desigualdad y corrupción administrativa. No tanto en mi país, sino también en las demás naciones. La tierra parece estar inmersa en el egoísmo, nada más de saber que sólo en un 20% de la población se concentra el 80% de todos los recursos del planeta, cualquiera que tenga los mismos pensamientos que yo al respecto, quisiera enterrarse.
Un día como cualquier otro, una de mis mejores amigas me pidió que le ayudara con un informe de español II. Como siempre acudí muy a gusto a su llamado. Un informe es algo que depende mucho de la información o datos recogidos por el redactor respecto a un tema, pero en mi opinión, al igual que un comentario, depende mucho del punto de vista del autor. Por ello, me resultó un tanto difícil que surgieran ideas improvisadas de mi mente, y sólo comencé a darle pautas para que por medio de estas pudiera continuar escribiendo. Sin embargo, aún así a mi amiga no le surgían ideas en medio de tanta tensión, puesto que el trabajo tendría que ser entregado al día siguiente, y los profesores de esta materia en nuestra universidad siempre han sido bastante exigentes con lo de la redacción.
Sin darme cuenta, después de largo rato tratando de que surgieran más ideas, le dije algo que tuvo mucha más repercusión de la que pensé que tendría: "Sólo se creativa".
Unos meses después, me encontré con ella en la universidad, ya no es tan frecuente que nos veamos, porque cada quien ha ido tomando su rumbo. Ella se me acerca, me saluda, comenzamos a hablar respecto a otras tantas cosas, y de pronto me dice: "Lenisse, no sabes cuanto me ha ayudado aquello que me dijiste una vez, ¿Recuerdas el informe de español?". Le contesté que no sabía a que exactamente se refería, entonces me respondió: "Me dijiste que fuera creativa, y esa simple frase ha hecho que mi creatividad salga a flote". Me quedé un tanto estupefacta.
Más tarde reflexíoné al respecto, y llegué a la conclusión; De que de las cosas simples nacen las grandes. Dios también actúa de ese modo, en ese momento, simplemente fui un instrumento de Él para que la creatividad de ella se desarrollara aún más al recordar mi pequeña frase.
Desde ese entonces ya no me deprime leer los periódicos, aunque tengo que admitir que aún me deprime ver las noticias en la T.V. He retomado esa buena costumbre en mi vida, porque aprendí con esta pequeña, pero significativa lección, que no se necesita de un ejército para cambiar el mundo, sólo necesitamos comenzar por nosotros mismos y con cosas simples. Quizás no cambiemos el mundo, pero podemos cambiar en cierta forma el de los demás.
Por: Lenisse Reyes
Por: Lenisse Reyes
